lunes, 12 de mayo de 2008

Características de los períodos presindenciales (Septenio, Quinquenio y Bienio)

SEPTENIO

Falcón y Guzmán, el ejercicio federal(1870 / 1877)
Luego de una larga crisis de la que no lograron sacarla ni los líderes de la Federación (1863/ 1868) ni los de la Revolución Azul (1868/1870), Venezuela recobra durante el Septenio guzmancista (1870/1877) la esperanza de convertirse en una nación moderna y organizada. El prestigio militar forjado en la Guerra Federal convierte a Juan Crisóstomo Falcón y a Antonio Guzmán Blanco en máximos líderes del movimiento federal hecho gobierno.
En la presidencia, Falcón manifiesta poco apego al cargo, a Caracas y a las reglas básicas de la administración fiscal, mientras que Guzmán Blanco aprende rápidamente las artes de gobernar. Se convierte en un gobernante excepcional que administra con orden y eficiencia. En el Septenio, logra la pacificación del país, ordena la Hacienda Pública, reforma la educación, transforma el orden jurídico, y desarrolla las obras públicas en Caracas, con la aspiración de transformarla en un pequeño París.
En el aspecto político, Venezuela sigue sujeta a viejas prácticas: la voluntad del caudillo es ley. El país avanza más en esos años que en las décadas anteriores, pero los métodos personalistas de Guzmán no dejan a los siguientes gobernantes un legado político que permita afirmar la democracia y continuar la obra de progreso.

QUINQUENIO

La legislación del Quinquenio guzmancista afianza el orden creado en el Septenio, sin introducir mayores alteraciones.
Hay distintas versiones sobre las motivaciones de un impuesto de esa magnitud que, sin duda, estimula el contrabando: se señala que Guzmán quiere perjudicar a las islas porque en ellas conspiran sus enemigos y desde allí se introduce armamento de contrabando. También se atribuye a las presiones ejercidas por los comerciantes que resienten la importación a menor costo desde las islas, donde los buques europeos prefieren descargar su mercancía por los costos menores y la mayor seguridad de las instalaciones portuarias. El arancel, aunque exorbitante, es acorde con la ley proteccionista aprobada en julio de 1881, pero mientras ésta es abolida en 1883, el 30 por ciento antillano estará vigente hasta 1970.

BIENIO

Hasta 1886 gobierna Crespo sin que se desarrolle una oposición frontal al guzmancismo. El nuevo presidente prefiere acomodar a su clientela política con el objeto de fabricar un parapeto de apoyo que le permita negociar con Guzmán Blanco sin desplazarlo. Surgen posturas intermitentes de rechazo a Guzmán Blanco y hasta un intento armado que fracasa, pero el presidente Crespo culmina su bienio proponiendo la candidatura de su compadre y mentor Antonio Guzmán Blanco. Los publicistas afectos al Gobierno hacen que Guzmán Blanco (ausente entonces en Europa) sea incluido en la nómina del Consejo Federal. Ahora modifica el estilo que lo había distinguido anteriormente, ya que en lugar de manipular el escenario para el ejercicio de un influjo directo e inmediato, mueve las piezas con el objeto de dirigir el gobierno por interpuesta persona, mientras permanece en el extranjero. Su regreso coincide con el mejoramiento de la actividad económica y con el aumento de valor de los títulos de la deuda pública, circunstancias que aprovecha para presentarse como superdotado en la solución de los problemas surgidos durante el mandato de Crespo. En principio, continuó los programas de obras públicas con el énfasis del Quinquenio. Así, por ejemplo, adelanta los trabajos del ferrocarril Caracas-Petare y la línea férrea de la capital hacia Antímano; hace construir en Caracas el puente del Guanábano y funda la Casa de la Moneda con equipos modernos de acuñación.A mediados de 1887, Guzmán Blanco no parece interesado en mantenerse mucho tiempo en el ejercicio directo del mando. Guzmán Blanco rechaza la proposición de una sociedad bicéfala y exclusiva.